La moda un espacio que une

Luis Casablanca, Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, Doctor en Bellas Artes por la Universidad de Granada y Profesor en Bellas Artes desde 2004, así como en el Master de Moda. Comunicación y Gestión de ESCO, nos aproxima al concepto de moda desde su vertiente filosófica.

Por más que desdeñamos la moda debemos aceptar que la moda  forma parte de nuestro  más rabioso presente cultural. Dicho esto, opino que una definición de moda hoy en día la entendemos como una disciplina interdisciplinar donde confluyen fenómenos económicos, sociológicos, etnológicos, de psicología, de estética, antropología cultural, ecológicos biovitales, medioambientales y además moda es comunicación o sea también lenguaje corporal, comparto la idea de Marcel Maus de hecho “la moda es un fenómeno social total”  la moda se inscribe, en lo que llamamos el “universo de lo actual”.

Intentaré al menos definir la moda como una disciplina creativa destinada a producir diferentes bienes de consumo temporal. 

En cuanto a la temporalidad en el sentido más amplio de la palabra, está íntimamente relacionado con su obsolescencia. Una moda nace y muere en un  abrir y cerrar de ojos. Y  las que más perviven también tienen fecha de caducidad, por que su reclamo ha nacido con certificado de defunción, como la vida misma. Quizás de ahí será que nos es tan cercana, tan propiamente humana.

Si entendemos por moda la creación más o memos continuada de prendas de vestir y de el  usos de las mismas en diversas culturas, solemos incurrir en un grave error y en una definición un tanto vacía de contenido la moda. Va más allá de lo que portamos, nos manifiesta como seres presentes y digo presentes porque se me antoja que el percibir ese motivo hace al sentido mismo de  moda y nacimiento de la misma.

Si bien  perviven varias teorías que intentan arrojar luz a este fenómeno masivo, un  discurso más o menos clasificable es de recibo decir que el nacimiento de la moda es tan viejo como la costilla de Adán o tan indescriptible y dudoso como decir que la moda nace en el siglo XIV. Yo me resisto a repetir que la moda es un fenómeno capitalista, a la gente culta no le gusta hablar de moda a los intelectuales menos denota una cierta frivolidad innecesaria, los hombre cultos  y de buen hacer se ocupan de otra cuestiones más trascendentales pero prevengo nada más absurdo menospreciar un dilema que hace siglos que dura y que ha dado tanta vuelta por  sesudas cabezas bienpensantes .       

Definimos a las cosas cuando se hace preciso apreciarlas, darles sentido, estudiarlas compararlas y sin ninguna duda el fenómeno moda es a mi entender uno de los más apasionantes. Porque es un fenómeno social y cultural, al mismo tiempo revelador de nuestros usos y costumbres de nuestros sueños, de nuestra tragedia vital, es el testigo de nuestro tránsito por la vida, lo aparentemente banal también cobra un sentido porque nos define en tiempo y forma.

Sé que por este motivo seré catapultado, pero en lo referente al diálogo público y el diálogo privado de la misma, la indumentaria define, clasifica se adelanta a nosotros es un arma política y de reclamo, es el traje social en el cual nos enmascaramos cuando le ponemos nombre al yo social, al yo construido.

Cuanto más alto sea el personaje que invista la moda lo construye o lo aclama lo define.

Ese lenguaje corporal en que la moda subyace un conjunto continuo de intenciones que van dirigidos a un espectador inteligente, no existe un público ingenuo, todos miramos y nos dejamos mirar.  Al respecto me retrotraeré a capítulos donde  la indumentaria ha dado sobrados motivos para que yo me detenga en unas apreciaciones siempre subjetivas. Así debe entenderse esto del vestir y de los personajes que ilustran este relato.

Hace bien poco he visto a la moda como un edificio inhabitado. Al parecer nadie permanece ya en sus entrañas porque poco importa quien la porta, los que  quieren habitarla sin estar dentro de ese edificio.

¿Está mal visto seguir la moda rabiosamente? ¿Supone esto ser un individuo preso de las tendencias?, ¿es negativo o socialmente aceptado?. Yo afirmo que en mayor o menor medida nadie escapa del todo a este fenómeno.

Muchos grupos de gente desdeñan la moda si bien dicen no observarla. Es difícil que puedan escapar a sus influjos porque la moda lo contamina todo. Aunque mucho sea el empeño por dejarla de lado siempre un brazo de ella nos atrapará.

En épocas pretéritas para entender la moda se pretendió definir la antimoda, aquello que dejamos de lado, nos vestiremos con lo pasado, con lo abandonado, con lo usado y sin embargo las grandes marcas atentas al fenómeno de lo visible incorporaron rápidamente tendencia.

Es los años  del triunfo “unisex”, Pierre Cardin, Courreges, y Rabanne, los diseñadores mas radicalmente modernos de su tiempo los años sesenta, enarbolaban el uso de trajes decididamente igualitarios y ambiguos. Hoy en día la trasnochada moda unisex es una realidad que ya nadie se cuestiona, podemos ver casi a diario que los trasvases de la vestimenta en la juventud son potencialmente ambiguos, es más, lo antes puesto como moda hoy es aceptado sin cortapisas.

Hoy la moda es hoy un edificio inhabitado por todas esta tribus que en el fondo detestan todo aquello que sea  bien de consumo masificado, la uniformidad en definitiva lo culturalmente aceptado sin embargo con esta misma actitud  de rebeldía y reivindicación es observada atentamente  por cazadores de tendencia que copian su estilo y lo trasladan al mundo del diseño en definitiva a las pasarelas. La rebeldía pasa al más prosaico consumo.

Será para estos personajes que la moda es absolutamente intrascendente, paro otros es innecesaria, para otros indiferente, para otros necesaria, para otros vital y así podríamos enumerar miles de habitantes para los que el fenómeno moda toca directa indirectamente.

Haciendo un poco de historia en los sesenta la moda representaba una juventud ansiosa de cambios, no es de extrañar que la libertad sexual propulsada en la misma década optara por derribar frontera entre lo masculino y lo femenino. Hoy ya hemos superado esa postura, sin embargo algo queda de aquellos años en que la moda se ha encargado de rescatar jeans de las mismas proporciones, en definitiva la estética de esos años inunda las tiendas de moda.

Sólo la estética porque hemos de reconocer que los sesenta y setenta ya han pasado y su espíritu es el que narramos o recordamos, las modas reflejan los movimientos sociales más importantes de esas décadas, sin embargo no podía ser de otro modo está ausente su presente.

Los reflejos de la moda en su constante ir y venir rescatan solamente estética ya lo demás es material desclasificado,  la  minifalda representaba el símbolo de la mas radical modernidad y en algunos ámbitos usarla era una osadía hoy la minifalda no representa absolutamente nada, diría mas se representa a ella misma.

Los años setenta serán la década de oro de Yves Saint Laurent, su influencia es notoria  y en los años 80 el testigo los retoma Giorgio Armani.

Es necesario comprobar que las vueltas el germen de los setenta en los ochenta se convertirá en el culto a lo diferente, la apuesta por el diseño más vanguardista, lo personificaría el diseñador francés Jean-Paul Gaultier.

En los noventa el fenómeno social llamado grunge, traspaso fronteras y todo el mundo adquirió el desaliño como forma de cosmética y las tiendas de segunda mano reviviera un revival como en los años setenta que se rebuscaba en el baúl de las abuelas encajes capelinas y antiguas enaguas, para vestir de día.

La Historia de la moda se encargará de desterrar diseñadores y ensalzar a los más nuevos. Es un negocio que exige total empatía con el presente más rabioso, pues sin lugar a dudas construye de todo esto de lo que hoy somos, pero también  aquello que abandonamos rápidamente, aquello que  nos acostumbramos a querer u olvidar con el tiempo; los hábitos se convierten en carne y nos definen sin más.

Luis Casablanca.

 

 

 

 

 

 

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